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Una IA podría haber resuelto uno de los Problemas del Milenio

El 8 de septiembre, OpenAI publicó una demostración de que las ecuaciones de Navier–Stokes pueden desarrollar singularidades en tres dimensiones. Está verificada en Lean, y aun así todavía no es oficial.

Erick Sergio Valenzuela AguilarCo-Founder & Head of Product

· 4 min de lectura

PortadaSimulación de Navier–Stokes en dos dimensiones, hecha para este artículo: vórtices tras la inestabilidad de dos corrientes opuestas.

Esta noticia es todavía más delicada.

El 8 de septiembre de 2026, OpenAI publicó lo que presenta como la solución del problema de existencia y suavidad de las ecuaciones de Navier–Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio del Clay Mathematics Institute, premiados con un millón de dólares cada uno.

Qué describen estas ecuaciones

Las ecuaciones de Navier–Stokes describen cómo se mueven los fluidos. Agua. Aire. Turbulencias. Corrientes.

u∂t+(u · ∇)u=−∇p+ν∇²uCAMBIO EN EL TIEMPOTRANSPORTEPRESIÓNVISCOSIDAD∇ · u = 0EL FLUIDO NO SE COMPRIME
Las ecuaciones de Navier–Stokes para un fluido incompresible y sin fuerzas externas: u es la velocidad, p la presión dividida entre la densidad y ν la viscosidad. La segunda ecuación dice que el fluido no se comprime.

El problema no es que no sepamos usarlas: ingenieros y científicos llevan décadas trabajando con ellas para diseñar alas, predecir el clima o calcular el flujo en una tubería. La pregunta matemática de fondo es otra, y lleva casi un siglo abierta:

¿Pueden estas ecuaciones desarrollar singularidades en tres dimensiones, o sus soluciones permanecen siempre suficientemente regulares?

Simulación propia de Navier–Stokes en dos dimensiones. Dos corrientes que fluyen en sentidos opuestos se enrollan en vórtices (izquierda) y terminan en una mezcla turbulenta (derecha); ámbar y verde azulado marcan los dos sentidos de giro. Es ilustrativa: la singularidad del anuncio ocurre en tres dimensiones, y en dos está demostrado que no puede ocurrir.Simulación: Global-iAnalytics

Qué afirma OpenAI

Que la respuesta es sí. Según el anuncio, un modelo interno encontró una configuración en la que un vórtice se aprieta y gira cada vez más rápido hasta que la solución «explota» en tiempo finito, mientras la energía del fluido se mantiene acotada.

La escala del trabajo es parte de la noticia: unos 10,000 agentes de IA trabajaron 88 horas sobre el problema y se enviaron casi cinco millones de mensajes. Sébastien Bubeck, de OpenAI, estima el costo de cómputo en varios millones de dólares.

Y hay un detalle que lo separa de cualquier anuncio anterior: la demostración se comprobó formalmente en Lean, un lenguaje en el que un programa verifica cada paso lógico.

Por qué todavía no está resuelto oficialmente

Aquí hay que ser muy precisos: que exista la demostración no significa que el Problema del Milenio esté oficialmente cerrado.

Lean garantiza que lo demostrado es correcto. No garantiza que lo demostrado sea exactamente lo que se quería demostrar. Esa comprobación —que el enunciado escrito en Lean equivale al problema que plantean los matemáticos— todavía la tienen que hacer personas.

Además, el Clay Mathematics Institute tiene reglas explícitas. Antes de considerar siquiera una solución, exige tres condiciones:

  • Que se publique en un medio calificado.
  • Que pasen al menos dos años desde esa publicación.
  • Que la comunidad matemática mundial la acepte de forma general.
ANUNCIO8 SEP 2026VERIFICADA EN LEANPUBLICACIÓNEN UN MEDIO CALIFICADODOS AÑOSCOMO MÍNIMOACEPTACIÓN GENERALY DECIDE CLAY
El camino hacia el reconocimiento según las reglas del Instituto Clay. El anuncio y la verificación en Lean son solo el primer punto.

El crédito también está en discusión

Charles Fefferman, de Princeton —quien redactó la descripción oficial del problema para el Instituto Clay—, dijo estar «encantado de que el problema se haya resuelto», pero señaló como verdaderos héroes de la historia a Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa. Su técnica de 2023, una «cascada infinita» de capas que se combinan en una solución nueva, es la base intelectual del resultado.

En paralelo, Tristan Buckmaster (Universidad de Nueva York) y Levent Alpöge (Anthropic) resolvieron, también con ayuda de IA, varios problemas estrechamente relacionados.

Por qué importa aunque falte la firma

Aun así, el acontecimiento es enorme. Si la demostración resiste la revisión, no solo estaríamos ante la solución de un problema abierto durante generaciones: estaríamos ante uno de los ejemplos más importantes hasta ahora de IA participando directamente en la creación de matemáticas nuevas.

Fuentes

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